Alessia:
Un mes después de la extraña visita de aquella mujer egipcia, me encontraba sentada con Kyla en la entrada de mi tienda, cuando lo vi venir.
Se me tambaleó el corazón y me temblaron las piernas.
Su cabellera plateada resaltaba por debajo de la capucha y manto que vestía, llegó hasta mí, y yo jadeé.
—Kyla, cariño. Ve con tu tía. Nos vemos mañana.- le dije a la niña y ella corrió de regreso, obediente mente.
Recorrí con la mirada el contorno del recién llegado, y él dejó caer su capucha,