Capítulo 42
Sabía que ese tipo de temas serían complejos de hablar con Berenice, obviamente ella no tenía la experiencia suficiente en ese aspecto y aunque amaba eso porque eso significaba que algún día yo sería su primer y último hombre. La observé nerviosa e incómoda y sonreí, me acerqué haciendo una suave caricia en su barbilla mientras hablaba en un tono sumamente suave.
—Bere, sabes que yo jamás podría obligarte a nada, únicamente quiero tu bienestar y sé perfectamente, que no estás lista