—¿Espere qué? ¿Matrimonio? ¿Duquesa? ¿Qué? No, claro que no…—Hable casi en chillido, en lo que este me observo con sus ojos de joyas llenos de diversión, mientras yo no sabía si gritarle que dejara de hacer ese tipo de bromas o gritarle porque no me parecía para nada divertido su tipo de actuación, pero solo estaba allí balbuceando, pues esto no podía ser verdad, esto debía ser una broma, solo una broma.
—¿Por qué no? Eres mi prometida, debemos dar el siguiente paso, tarde o temprano, y he deci