Mierda, mierda, mierda, no debí dejarme llevar por el enojo, se supone que sería más una batalla verbal que de comida, carajo, pero tenía tanto enojo retenido, tanta frustración, que la verdad solo sucedió, solo me deje llevar, culpo a ese orgullo mío, culpo a esa personalidad problemática mía, sin duda alguna es culpa de ello, no veo otra alternativa, otra explicación, porque me da dolor que el Duque no me ama, dolor porque nunca seré la número uno en el corazón, porque él me abandonara pronto