XX. ¿En serio, cien mil dólares...?
“He pensado mucho sobre su propuesta y he decidido que podemos encontrarnos una noche, en un lugar más conveniente, pero tengo mis condiciones”
Decía el mensaje en mi móvil.
Estaba eufórico de la alegría, pase del infierno al cielo en un segundo, dijo que tenía condiciones, pero si no era nada excesivamente descabellado, podía acceder a sus requisitos.
Dejé el vaso sobre la mesa y me dispuse rápidamente a responder, con miedo de que se arrepintiera.
“No te imaginas lo feliz que me haces, escuc