Luna seguía sin responder.
Mi cuñada, algo impaciente, comenzó a enviarle mensajes seguidos: —Dilo ya, ¿sí o no? Dilo ya...
En cuestión de segundos, le envió al menos diez veces el mismo mensaje.
Luna, abrumada por la terrible insistencia, finalmente respondió con un simple: —Mm.
—¿Qué es esto de —Mm—? —murmuró con seriedad mi cuñada, frunciendo el ceño—. ¡Esta Luna, siempre complicando las cosas!
De inmediato, le respondió con firmeza: —No quiero un 'Mm'. Quiero que me digas con claridad: ¿te i