—Luna, eres tan hermosa que con solo verte de espaldas me tiene completamente encantado.
Mientras intentaba liberar su cabello, no podía evitar siquiera admirar la delicadeza de su espalda.
Luna, molesta, le respondió: —Ya te advertí que no me vieras de esa manera, ¿por qué sigues haciéndolo? ¡Ya vete mejor!
—Luna, te lo digo de corazón, no es con la intención de faltarte el respeto, — le respondí con un tono un poco dolido: —Es como cuando ustedes, las mujeres, ven una flor bonita y no pueden e