Sabía que Luna era muy tímida, pero en ese momento ansioso deseaba ver ese video.
Así que con un tono suplicante le dije: —Lunita, no te estoy pidiendo que hagas eso de verdad, solo quiero que actúes un poco con el plátano. Vamos, por favor, satisface este ardiente deseo mío.
Luna: —¡Pero es tan vergonzoso! No puedo hacerlo. Mejor pídeselo a Paula, no me molestaría para nada que le pidieras a ella grabarte un video así.
Yo: —Pero a mí sí me importa, Luna. Yo solo quiero ver tu video, de verdad.