Justo cuando estaba a punto de responderle a Paula, noté que apareció esa doctora, María.
De inmediato, bajé la cabeza temeroso; no me atrevía a dejar que me viera.
Solo de recordar todo lo que sucedió anoche, me invadía un miedo terrible.
Sin embargo, para mi sorpresa, pasó de largo junto a mí sin ni siquiera notar mi presencia.
Aun así, sentí que quedarme allí no era nada seguro, así que tomé el plato, dispuesto a escabullirme.
En ese justo momento, mi móvil vibró.
Pensé que sería un mensaje d