Aunque Sofía y yo compartimos el mismo apartamento, era la primera vez que entraba en su habitación.
Era claramente una habitación de chica, con tonos rosados y suaves, que daba una sensación muy tierna y encantadora.
La verdad es que estaba un poco cansado, ya que había tenido relaciones tres veces, y estaba agotado.
Pero le había prometido a Sofía que la ayudaría con su estudio, y siempre cumplo mis promesas.
—Sofía, ¿has entendido todo lo que te he dicho?
—En realidad, esta es la asignatura m