—Vaya, ya que has tomado tu decisión, no te voy a insistir más al respecto, — dijo ella con un tono resignado.
Sentí una punzada de culpa hacia mi cuñada y le respondí: —Cuñada, haré todo lo posible para que Raúl vuelva a tu lado.
—No importa, ya no me interesa ese hombre,—respondió ella sin ningún tipo de remordimiento.
—Yo soy diferente a Alicia. Ella necesita depender de un hombre para vivir, pero yo no, continuó, con una voz tranquila y segura.
—Raúl y yo estamos bien así, cada uno vive su