—No hay nada de qué avergonzarse, tú misma lo dijiste, somos adultos y venir a este tipo de lugares es algo normal.
Sabía muy bien que Maren estaba algo avergonzada, así que traté de tranquilizarla lo mejor que pude.
Todos pasamos de ser jóvenes e inexpertos a saberlo todo con el tiempo, yo también pasé por eso, además esa era la razón de que en entendía y comprendía lo que sentía.
Maren intentó calmarse: —De acuerdo, lo entiendo. ¿Entonces, ahora llamo a Jorath?
—Claro, busca una excusa razonab