Al escuchar lo que dijo Carla, de repente me sentí aún más excitado.
Esta mujer no solo tenía un cuerpo impresionante, sino además su encanto era casi indescriptible. Lo más importante de todo era que también lograba brindarme una sensación constante de novedad y gran emoción.
¡Ella era emocionante y adictiva!
Con una sonrisa bastante maliciosa, dije: —Está bien, mi directora Carla.
...
En el cine.
La película ya había terminado.
Pero la figura de Carla aún no aparecía.
Patricia no dejaba de mir