En un principio, tenía los ojos cerrados, pero al intentar tomar las cosas de una manera diferente, se me complicaba demasiado el asunto. Así que decidí abrirlos nuevamente, y entonces fue cuando semejante escenita.
—¡Pff!— casi que se me cae las babas de la boca.
Viviana, con una expresión aparentemente inocente, preguntó:
—¿Qué ocurre? ¿Acaso hay algo malo con esta postura mía?
En mi mente pensé: ¿De verdad no sabes si tu postura tiene algo de malo? ¡Eres una auténtica y verdadera hechicera!
N