De verdad quería cruzar la línea del respeto y darle en ese momento una fuerte bofetada a Raúl.
¿Cómo podía tener el descaro de decir esas cosas con tanta seguridad?
A través del celular, Raúl no podía ver mi expresión, pero mi silencio debería haberle dado alguna pista de lo que estaba sintiendo.
Sin embargo, continuó hablando despreocupado como si nada:
—Lo que pasó es que Lucía me vio en el instante menos oportuno. Pero vamos, Óscar, seamos honestos, ¿qué hombre en este mundo no tiene alguna