—Señora, ¿en qué parte se siente incómoda?
Mi cliente era una mujer de poco más de treinta años. Su apariencia era bastante sencilla, sin joyas ni prendas llamativas, pero su figura era alta y estilizada, con unas impresionantes curvas que no pasaban desapercibidas.
Ella se recostó en la silla de masajes, y desde ahí su figura resaltaba aún más.
Siempre tengo la costumbre de preguntar a los clientes sobre sus molestias antes de empezar el masaje. Esto me permite enfocarme en las áreas problemáti