¿De verdad esta mujer me está tomando por un hombre honesto?
Hasta los muñecos de barro tienen algo de carácter.
Y yo no soy un estúpido muñeco de barro, soy un ser humano, vivo y con sangre corriendo por las venas.
La miré despectivo, la observé de arriba a abajo, y con una sonrisa burlona le dije: —¿Cómo es posible que seas una amante de alguien? Tienes un carácter horrible, te gusta hacerle bromas pesadas a la gente... Si yo fuera un hombre rico, jamás te elegiría como amante.
Viviana cambió