—¿Cómo puedes ser tan cruel, mujer? — Me sentí al instante irritado.
Pensé: ¿Por qué valoras tanto tu vida y, por el contrario crees que la mía debe ser descartada tan fácilmente?
¿Esta mujer no es más que una egoísta? No importa lo hermosa que sea, al final es una persona extremadamente egoísta.
Viviana, sin prestarme mucha atención, me preguntó: —¿Qué pasa? ¿Acaso hay algo malo con lo que dije?
—¿No te das cuenta de tu propio problema?
—Por un poco de placer momentáneo, ¿no te importa el daño