Después de ser descubierta como la chica de París y de la confusión que causaron los medios de comunicación, Helena intentó seguir viviendo una vida normal en la medida de lo posible. Para ir a trabajar, tuvo que confiar en el conductor de su jefe y entrar por las verjas de descarga. Ya no pude pasar por recepción.
Solo ha entrado personal autorizado a su oficina y aun así, tienen que pasar por su asistente, contratada por ella misma. Fue la encargada de organizar su almuerzo y representarla e