POV. Adrian
—No —dije al fin, con la voz quebrándose apenas—. Nunca lo olvidaré.
Sentí cómo una lágrima amenazaba con escapar, pesada y caliente en el borde de mis pestañas. No aparté la mirada. No podía. Sus ojos estaban clavados en los míos con una calma que siempre me desarmaba.
La expresión de Amelia se suavizó, como si mi respuesta hubiera sido exactamente lo que esperaba oír. Con la mano que tenía libre, alzó los dedos y me acarició la mejilla con una lentitud que hizo que algo en mi pech