«Gracias», le dije a Marcos en voz baja. «Por todo.»
«Para eso están los mejores amigos. Ahora lleva a tu prometida y a tu hija a casa y celebra.»
Prometida. Teresa era mi prometida.
El camino de regreso a casa estuvo lleno del parloteo incesante de Lucía sobre lo difícil que había sido guardar e