«La señorita Morales es una mujer afortunada.»
«El afortunado soy yo, George.»
Arriba, encontré a Teresa y a Lucía ya en casa después de recogerla de la escuela, las dos haciendo tarea en la mesa de la cocina. Bueno, Lucía hacía tarea. Teresa ayudaba y parecía frustrada.
«No, mi amor, si tienes c