Su padre se apartó y tomó asiento.
La música cesó.
El oficiante —algún sacerdote que mi madre había insistido en tener— carraspeó y comenzó.
«Queridos hermanos, nos hemos reunido hoy aquí para presenciar la unión de Rafael Blanco y Belén Aranda en santo matrimonio…»
Su voz siguió hablando. Palab