—Christian, no eres rival para ellos. ¡Por favor, no hagas nada impulsivo!
El señor Rivera rápidamente expresó sus preocupaciones y, junto con Germán, intentaron acercarse para evitar que Christian actuara de manera imprudente.
Sin embargo, antes de que pudieran dar un paso adelante, Carmen los detuvo agarrándoles el brazo.
—Abuelo, tío, no se preocupen.
—Christian tiene habilidades impresionantes, estoy segura de que no podrán hacerle nada.
—Si él quiere buscar justicia para la familia Rivera,