Celia:
– ¿Cecilia? Dice el hombre que me hiso vivir un infierno.
Lo miro de arriba abajo y ha cambiado mucho, tiene una barba más pronunciada, su cara se mira más mayor y está más gordo.
– Por si no lo recuerda, mi nombre es Celia señor Cortés.
Digo con una sonrisa tomando asiento.
Él no deja de mirarme y niega varias veces.
– Perdone señorita Álvarez, usted se parece mucho a una vieja amiga.
Alzo las cejas.
¿– Es así? ¿Qué pasó con ella?
Pregunto sin dejar de mirarlo.
– Murió.
Dice cómo si