Los dos se quedaron a almorzar en casa del abuelo. Después de descansar un rato, pasaron la tarde jugando al ajedrez y revisando un libro de recetas, disfrutando de un día lleno de actividades.
Por la noche, Jorge llevó a Amanda de regreso a casa en coche.
—Olvidé algo aquí, ¿puedo entrar a buscarlo?
—Esta es tu casa, después de todo.
Jorge la siguió al interior, y para su sorpresa, en la sala estaba Pablo Camarero.
—¿Pablo? ¿Qué haces aquí?
Amanda se mostró algo sorprendida. Al atardecer, la as