Amanda estaba algo cansada y se sentó al borde de la piscina a dar pataditas en el agua. A sus espaldas, escuchó pasos. Alguien se acercaba.
Su corazón se preguntaba si, ¿sería acaso William que, al verla sola, había decidido buscarla? Ahora, ella había pasado a ser la principal culpable de que varios de los secuaces de William estuviesen en prisión. Por eso para mantener él su credibilidad, tendría que sacarla del camino, aún si eso significaba correr riesgos a cuenta propia. Porque si no lo ha