—¿Es… es verdad? —preguntó Amanda, notando la intensidad en la mirada de Jorge.
—Mi hermana fue secuestrada una vez. —respondió él con un tono firme.
—Con razón entonces. —Amanda se relajó un poco, sintiendo que su nerviosismo era innecesario. Claro, la persona a la que Jorge se refería, a quien deseaba proteger, era su familia.
—¡Carlos ha hecho diez puntos en el blanco! —gritó alguien, interrumpiendo su conversación. Los demás hombres aplaudían y se acercaban a ver.
—¡Qué bueno! —Amanda se uni