—Cof, cof…
Amanda se atragantó con el pan.
Jorge miró al viejo con desaprobación. De inmediato le dio unas suaves palmadas en la espalda y le pasó un vaso de leche para ayudarla.
—Abuelo, estas cosas no se pueden apresurar. Amanda y yo queremos disfrutar un tiempo solos.
—Pero ya no eres un muchacho…
—Amanda es muy joven todavía, no hay ninguna prisa. Abuelo, Amanda y yo tendremos hijos, pero no ahora.
La determinación en la voz de Jorge la dejó un poco sorprendida. Pero rápidamente se dio cuen