Cuando aún estaba distraída, Jorge ya había dejado la cuchara y tomó su celular para enviar un mensaje.
Ella estaba justo al lado, viendo curiosa que la foto se la enviaba precisamente a su abuelo.
Poco después, el abuelo mandó un mensaje de voz.
—Muy bien, muy bien, viendo que ustedes dos se llevan bien, me quedo más tranquilo. Debes tratar bien a Amanda, ella está muy delgada, haz que engorde un poco. Si no, la gente dirá que ni siquiera puedes cuidar a tu esposa porque se ven que cada vez