98. Tras bambalinas
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Cárcel. Al día siguiente.
Los días aquí no eran fáciles, sin embargo, se las había arreglado para pedir protección, aunque siempre había uno que otro que quería pasarse de listo, ese día su abogado debía pasar a visitarlo y decirle como había salido todo en la reunión de la junta, se sentía fatal, pero no se lo hacía saber a nadie.
—¿Tienes visita de nuevo? —pregunta su compañero con curiosidad.
—De mi abogado.
—Qué bueno es tener dinero sucio.
—No es dinero sucio.
—Amigo, no existe nada de