38. Sonrisas que duelen
Capítulo 38
Jazmín respiró hondo frente al espejo. No iba a dejar que el pasado arruinara su presente. No ahora. Se retocó los labios, acomodó un mechón suelto detrás de la oreja y alisó con calma el vestido, como si con ese gesto pudiera borrar el temblor de sus manos.
Al salir del baño, se encontró con Elías, que venía caminando por el pasillo con el celular en la mano.
—¿Estás bien? —preguntó de inmediato, notando el leve temblor en sus dedos y el brillo húmedo de sus ojos—. Te estaba buscan