25. Coincidencias que arden
Capítulo 25
Jazmín rió bajo, apenas un susurro ahogado por la música del salón. Amie seguía jalándola de la mano entre las mesas decoradas y luces parpadeantes. Estaba a punto de protestar por el volumen y el ambiente saturado de perfumes caros cuando sintió un impacto seco contra su hombro. Alguien más alto, firme, la sujetó un segundo… y luego la soltó.
—Disculpa —murmuró ella por reflejo.
—Disculpa —respondió la voz masculina, grave, baja, cargada de algo que no supo nombrar.
Por un segun