Capítulo 29.
Con la leve luz del amanecer frente a mis ojos, me quedo sentada al lado de Julian en la cama, admirando su perfil, su hermoso rostro y su atractivo cuerpo desnudo a mi lado, relajado, dormido…
Sé que el tiempo se agota, cada segundo a su lado se siente como una puñalada, pues tras haber conseguido el amor, no tengo más opción que marcharme.
Enjugando las lágrimas que amenazan con escapar de mis ojos, finalmente decido despedirme de él, inclinándome en su dirección y con mucho cuidado dejando u