Alexandra y Adam llegaron a la casa, después de despedirse y desear las buenas noches a la pequeña Isabella, cada quien se disponía a descansar, pero Alexandra se sentía inquieta, no podía dormir, por lo que bajó al jardín para tomar aire fresco. Adam escucho ruidos y se levantó para ver de quién se trataba y verificar que las cosas estuvieran en orden. Fue a su estudio para revisar el circuito de cámaras de seguridad, se dio cuenta que quien andaba merodeando por el jardín era nada más y nada