La atmósfera estaba cargada de electricidad y el deseo se desbordaba con cada caricia, con cada beso, no había lugar para los pensamientos en ese momento pues todos los sentidos se hallaban nublados por la magia que envolvía el entorno.
Me vuelves loco – Dijo Adam con la respiración entrecortada y las pulsaciones al límite.
- Adam, mi amor, te amo tanto – Contestó ella completamente turbada por las emociones que estaba experimentando.
Resultaba imposible detenerse, la atracción era tal que sup