Una mujer caminaba en medio de la noche y sus altos tacones resonaban fuerte en el silencio que la penumbra regalaba. No había un solo ruido más alrededor, y los pasos de aquella se apresuraban aún más con evidente prisa. Llegando al sitio, dejaba aquel pequeño paquete dentro de la enorme propiedad con la esperanza de que este fuese encontrado por la servidumbre temprano por la mañana, y luego, se apresuraba a regresar a su vehículo con una sonrisa triunfal esperando que su plan diese resultado