—¡¿Cómo te atreves a lastimarla?! — gritó Bastián que al mismo tiempo le propinaba un fuerte golpe a Enzo logrando derribarlo. Había alcanzado a ver como este lastimaba a la pelirroja.
—Tu, maldito — respondió Enzo apenas logrando levantarse, estaba ebrio, enfurecido.
Los golpes, los insultos y jaloneos, se intensificaban más y más conforme los minutos iban pasando, y Adalet, frustrada, intentaba intervenir para detener aquella pelea sin sentido.
—¡Basta! ¡Ya deténganse! — gritaba la pelirroja