Yendo camino a la fiesta, Alessandro no perdía la oportunidad para observar a Sophia a través del rabillo del ojo, el peinado y el vestido la hacía ver más hermosa y sus kilos de más quedaban de un lado.
—Entiendo que debes estar emocionada y al mismo tiempo ansiosa, pero deberías controlarte, en aquel lugar no estaremos solos, me han informado que la cantidad de invitados es de una manera descabellada, aún no logro comprender que carajos están celebrando —sugirió Alessandro.
—No me interesa