Paolo se sentía en libertad para ofender y hacer pasar por los peores momentos a Alessandro, ya que se sentía protegido por el abuelo, pero en aquella ocasión su suerte cambió.
Un disparo rompió el silencio de aquel amanecer, Paolo cayó al piso, Alessandro bajó la pistola mientras mantenía el ceño fruncido.
—Has corrido con gran suerte durante mucho tiempo, pero tus acciones han logrado que llegará mi paciencia al límite, en una próxima ocasión no me tomaré la molestia de dispararte en el braz