Estaba perdida en mi mente.
- ¿Escuchaste Michelle?
- ¿Qué?
- ¿Dónde tienes la cabeza?
En cómo deshacerme de ti para que permitas que tu hija viva su vida como mejor le parezca y no como tú quieres…
- En nada. ¿Me decías?
Insistía con lo de la audición. Me di cuenta de que tenía que tomar una decisión. No puedo ser Verónica de cuarenta y cinco años en el cuerpo de Michelle y no puedo ser Michelle porque no la conozco del todo y porque, al parecer, ni ella misma sabía quién era. Tendré que ser u