Iban camino al cementerio, donde Lori había acordado su cita con Izan.
—No vas a bajar con ese vestido —le reprochó Iker.
—No seas tonto, tengo el tapado en el asiento de atrás —le dijo ella, quien lo miraba de reojo mientras manejaba y se reía, le acaricia la pierna y le dice— No puedo creer que estemos por hacer esto juntos.
—Voy a plantarle la droga en el auto. Luego de que lo dejes inconsciente te voy a ayudar a cargarlo y yo me llevaré su auto donde habíamos quedado —le explicó él.
—¿Tu au