Capítulo 40 – las trampas de Ezra.
–¡Maldita sea! Necesito que me quiten ese auto de mi camino – Ezra le dio un golpe al volante de su auto.
Llevaban estacionados alrededor de media hora, ni él ni Valeria habían podido irse porque había un auto mal estacionado que les impedía la salida. Ezra estaba desesperado, se sentía capaz de matar con sus propias manos. Mientras tanto, Valeria suspiraba y pensaba en lo que dirían sus amigas y conocidas a partir de ese momento, todo el mundo se enteraría de lo que sucedió y ella no tendría