Capítulo 35 – pidiendo perdón por los errores.
Dante se dio golpes de pecho y se sintió como el ser más desalmado del mundo por haberla tratado de esa forma, de haber sabido que ella necesitaba el dinero para algo tan personal, no la habría gritado, ni tampoco le habría pedido que se desapareciera de su vista. Emma era una niña y a veces Dante la confundía con alguien tonta, el hombre pensó que ella necesitaba el dinero para comprar un bolso o una blusa.
–Emma, lo lamento mucho – arrastró las palabras y tocó a la puerta de la habitación de