Mundo ficciónIniciar sesiónEstaba tan feliz de mi entusiasmo, de la forma en la que había defendido mi criterio, por fin tanto esfuerzo de mi parte estaba dando los frutos.
Una vez que la sala de reuniones quedó totalmente vacía, Federico se encargó de bajar las persianas de cada uno de los cristales, le pidió a la secretaria que nadie lo interrumpiera que iba a conversar de negocios conmigo. En cuanto le pasó el seguro a la puerta, me dijo
– Señorita Allen, permítame informarle que estoy muy complaci







