No tengo la menor idea de a dónde nos está llevando Federico, solo sé que llevamos horas en este avión y que ya tengo deseos de llegar. La ansiedad y la emoción están haciendo de las suyas, necesito saber a dónde vamos.
Cuando por fin aterrizamos pude notar que todas las señales y carteles del aeropuerto estaban en italiano ¡No puede ser, no puede ser!
– ¿Estamos en Italia?
Me giro hacia él para plantearle la pregunta y es evidente como estaba esperando que esta fuera mi reacción, sus labios