Capítulo 4.4: Los tres sin manada.
La incomodidad de ella se incrementó, cuando sintió el miembro de él crecer, sentir la presión de eso en su cuerpo, junto a su abrazo, y su beso forzado.
“Basta” Intento empujarlo, pero no pudo moverse ni moverlo, él era realmente fuerte y opresor.
Pensó en morderlo, lastimarlo de alguna manera, pero la detenía el mismo pensamiento “Si lo aparto, él va a ser indiferente conmigo otra vez”, el mismo miedo quedarse sola de nuevo.
-No es la forma de llegar al corazón de una dama- La voz de Arats