Mundo ficciónIniciar sesiónAiden
Cerré la puerta detrás de mí mientras mantenía la mirada de su padre. No quería que pensara que era un tipo que no podía mirarlo a la cara por vergüenza, quería demostrarle que no era un cobarde.
Gastón corrió la silla del escritorio y se sentó al mismo tiempo que me señalaba que hiciera lo mismo.
—¿Cómo estás, Aiden? —me preguntó







