Capítulo 42: El pecado.
Mariana regresaba sobre sus pasos una y otra vez en su alcoba; Arianna aún no se comunicaba con ella y con su padre a pesar de haber perdido su posible herencia, a su caballo y demás, y, aun así, no la había llamado para disculparse. Esperaba al menos una reacción furiosa de su parte, cualquier cosa, pero tan solo estaba recibiendo su silencio.
— ¿Hasta cuándo pretendes seguir así Arianna? ¿Qué más tengo que quitarte para hacerte entrar en razón? — Mariana se cuestionó a sí misma al tiempo que