Capítulo 19. Hermanos.
Viena Myers
Poco más de un mes después...
Limpio con disimulo la lágrima que se me escapa y corre rápido por mi mejilla. Tengo el pecho apretado y la respiración entrecortada. Siento como si me asfixiara, como si todo en mi interior quemara, pero aun así, tengo que sonreír.
No es algo malo.
Es perfecto.
El manuscrito que tengo en mis manos lo es. No puedo decir nada más.
Desde que empecé en la editorial no he parado de trabajar. Por mis manos han pasado ya alrededor de quince propuestas